COCU BOULANGERIE Y SOBRE LA COMIDA FRANCESA
Es cierto que no tenía en vistas, para nada, visitar COCU BOULANGERIE. Simplemente ocurrió una mañana cuando empecé a buscar pan francés y Google, siempre ahí, me sugirió la dirección entre los resultados.
Así terminé en el barrio de Palermo, en Malabia 1510, justo en la esquina con Gorriti; en COCU, una panadería, pastelería y café francés, abrió sus puertas hace no mucho tiempo para permitir a los caminantes dejarse tentar por una delicia francesa. La puerta da la bienvenida con un cartel que invita a probar Francia en un instante. Por dentro, los colores madera, los verdes oscuros y los panes prolijamente organizados en sus respectivos sitios dan la bienvenida a los visitantes.
Los dueños son, efectivamente, franceses. Pero es Samy, el encargado de la administración, también de origen francés, quien se acerca con una sonrisa para hablar un poco más de la comida francesa. Sin duda, el adjetivo “francés” le adhiere categoría a cualquier restaurant o panadería, y aunque hay muchas que no se parecen en absoluto a las realmente francesas, Samy afirma que la comida Argentina es tan buena como la francesa.
Si del paladar argentino y francés se trata, hay reglas claras:
“La croissant no es lo mismo que la medialuna.”
Aclara cuando se toca el tema, casi serio, dejando en claro que no, lo que acá llamamos croissant en un intento de darle estatus, no es la original. Si bien son similares visualmente (similares, no iguales, ya que las croissants suelen ser más grandes en tamaño), difieren en su forma de ser cocinadas. Además, hay adaptaciones que son inadmisibles en Francia: la medialuna con jamón y queso. Serio, Samy asegura que en Francia la corissant se come sola.
“Ustedes los argentinos hacen cosas que en Francia serían imposibles,” comenta Samy, risueño. “¡Toman el vino frío! Jamás pasaría eso, en Francia se toma caliente”. Pero, aunque las formas de tomarlo varíen, parecen los vinos argentinos tener la misma fama que los franceses. La comida es muy buena, sobre todo los cortes de carnes, explica el administrador. Hay muchas adaptaciones de platos franceses y saben bien.
Y aunque somos un país con buena tradición gastronómica, cierto recelo parecemos mostrar hacia los platos desconocidos: en COCU, promedio, salen cuatrocientas croissants por semana, mientras que los éclair, tradicionales franceses, suelen salir no más de cuarenta.
En lo que respecta estrictamente a lo gastronómico, en COCU el café con leche es el elegido indiscutible. La variedad de panes son tantos que, si no estaría enamorada de las baguettes, no sabría cual elegir: hay panes de semilla, panes de campos, de chocolate, y entre otros. Los precios son razonables por tratarse de la zona, si admito que todo lo que se venda en Palermo tiene un valor agregado, simplemente, por ubicación. Además, ofrece un ambiente relajado para quedarse tomando un café y disfrutar de un buen éclair (¡hay que probarlo!). Espacioso, visualmente ofrece un diseño que, sin caer en lo aburrido, es relajado e invita a tomarse una pausa. La tradición francesa en panes, una tradición que data de años y que hace que cada pueblo tenga, siempre, una boulangerie abierta, es notable en la atmósfera de COCU.
LA BAGUETTE es aireada en su justa medida, con un toque de harina lo suficientemente delicada como para dejar un rastro en los dedos, el peso ideal… Con una piza más de sal, hubiese sido perfecta.
COCU fue una sorpresa agradable en una mañana de viernes, me ofreció una charla amena y un buen desayuno que me dejó con un gusto dulzón el resto del día. Una gran opción para las mañanas y las tardes, cuando el cuerpo pide café, y el corazón pide Francia.
NOTA: Belén Ladaga | ARTE: Teo Martin | ORIGINAL FRANCISER 2017
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